Ramona (der.) y su hija Eva (Alicia ) Díaz se reencontraron —este 10 de junio— en Pedro Luro y volvieron a verse en Monte el fin de semana último.
Ramona, oriunda de Pedro Luro, tenía 15 años cuando su padre le arrebató a su beba recién nacida.
—Me la quitaron de los brazos. Vino una monja y me dijo: “Tomá, dale un beso a tu nena”. Le di un beso y empecé a llorar y a gritar que quería la nena.
Agencia Monte Hermoso
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El parto tuvo lugar en el Hospital Interzonal José Penna, de Bahía Blanca, el 7 de diciembre de 1974.
—Cada vez que me despertaba veía a mi papá con papeles, gente, hombres. Y la enfermera volvía a dormirme porque yo empezaba a preguntar por la bebé. Decía: “Papá ¿qué pasó con la nena?” Y me contestaba: “No sé, no sé”.
Ya durante el embarazo, había recibido una advertencia de su parte. Le había dicho que si nacía un varón a lo mejor la dejaba quedarse con él, pero que si era una nena no sabía lo que iban a hacer.
—Cuando le pregunté con buenas palabras: “Viejo ¿qué hiciste con mi nena? Me dijo: “No hay nada que decir. Tu hija está bien”.
Poco tiempo después de este episodio, Ramona abandonó su casa porque no soportaba vivir con su padre, por el daño que había hecho.
Pudo formar su propia familia y volver a convertirse en madre.
Tuvo seis hijos, pero jamás olvidó a Alicia, la beba que le arrebataron de los brazos.
Cada vez que se acercaban las fiestas de Fin de Año, su tristeza recrudecía.
Lloraba mucho.
El último 9 de junio le dieron la mejor noticia. Le dijeron que su hija la estaba buscando.
—No sabía si ella estaba viva o muerta. Toda mi vida llevé ese dolor adentro. Era una piba; no me sabía defender. Eramos muy humildes.
La búsqueda
Eva Díaz, la hija de Ramona, vivía en Monte Hermoso desde los 4 años. A los 17 sus padres adoptivos le contaron que era adoptada, pero le dijeron que la habían dejado tirada en un hospital.
—Me dolió en el alma. Sentí tanta bronca que decidí no buscar.
Con el fallecimiento de sus padres adoptivos y, a partir de datos confusos aportados por parientes que viven en Córdoba, Eva empezó a sospechar que no le habían contado todo y hasta se preguntó si sería hija de desaparecidos.
Para descartarlo, o confirmarlo, se contactó con la licenciada en Servicio Social María del Rosario Remis, quien trabaja en el área de Desarrollo Social de la comuna de Monte Hermoso. Ella la asesoró y la acompañó en la búsqueda de su verdadero origen.
Finalmente, entre idas y vueltas, Eva logró dar con el acta de nacimiento original donde figuraba el nombre y apellido de su madre biológica y la edad: Ramona Isabel Riquelme, de 15 años. También se detallaba fecha y hora del nacimiento de una niña: Alicia Riquelme. Al dorso figuraban datos de la adopción y registro de la misma.
En el país —según datos relevados en la web por Remis— los datos coincidían con los de dos mujeres: una vivía en Misiones y la otra, en Pedro Luro.
Con esta inquietud, Remis se comunicó con una asistente social de Pedro Luro, quien ubicó a Ramona.
Ella le contó que había tenido una hija a los 15 años y que su papá la había entregado. Estaba muy emocionada.
Pocos minutos después, Eva Díaz pudo llamar por teléfono a su mamá biológica y quebrar un silencio de 42 años.
—Ella lloraba y me decía que no era culpable; que era una historia muy triste, que siempre me había buscado, pero que era imposible dar conmigo.
Solo 24 horas después, se fundieron en un abrazo inolvidable.
El reencuentro
Cuando Eva llegó a casa de Ramona, en Pedro Luro, allí también estaban cinco de sus hermanos, y había sobrinos, tíos y tías. Todo parecía un sueño. Estaba nerviosa, no quería llorar y tenía muchas preguntas para hacer.
—Ella me explicó que el padre había decidido todo y que tuvo que volver a su casa con los brazos vacíos.
No hubo reproches. Solo emoción y tensiones. Con el paso de los días, madre e hija pudieron tener charlas más profundas.
El último fin de semana, Ramona viajó a Monte Hermoso y conoció a sus seis nietos.
—Nos llevamos muy bien. Me llama todos los días. Me mandó mensajes de mis hermanos. ¡Hasta aprendí a tener hermanos! Siempre había sido hija única.
La reflexión de Eva Díaz: “Si tienen dudas, busquen”
—No juzgo a mis padres adoptivos. Tuve una infancia buena y unos padres maravillosos, pero todos tenemos derecho a saber nuestra identidad.
Eva Díaz dejó un mensaje para las personas que tengan dudas sobre su origen.
—Les digo que si tienen dudas, busquen. A mí me costó casi 42 años descubrir la verdad, pero hay gente que se va de esta vida sin saber lo que realmente pasó.
También realizó un pedido especial a posibles testigos de situaciones ilícitas vinculadas con la compra y venta de menores y demás actos que vulneran el derecho a la identidad.
—La gente que conoce lo que pasaba en esa época, o que se enteró de algo turbio que hable, que no calle...
En su caso, uno de sus primos, fue el primero en romper el silencio: “Los tíos te compraron”, le confesó.
A Eva se le vino el mundo abajo. Quizás, de a poco, y con la alegría de haber hallado a su madre, podrá reconstruirlo aunque ya nadie les devuelva el tiempo perdido.
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