2 de diciembre de 2014

Adoptó a sus siete sobrinos para alejarlos de la violencia



La familia viedmense Pretti tiene cuatro hijos y no dudó en llevar a su casa a estos chicos, de entre 1 y 13 años. Los padres tienen serios problemas con las drogas y la Justicia.
 Agencia Viedma / laregion@lanueva.com

Una humilde familia con cuatro hijos de la ciudad de Viedma adoptó a sus siete sobrinitos para ayudarlos a salir de una realidad de abandono y violencia en el que vivían, ya que sus padres son adictos a las drogas.

Los Pretti habitan en el barrio 30 de Marzo de la capital rionegrina, uno de los sectores más pobres de la ciudad, y decidieron hacerse cargo de sus sobrinos de entre 1 y 13 años que vivían en La Matanza, Buenos Aires, para ayudarlos a salir de un mundo de maltratos, en el que pasaban los días solos, sin comer y encerrados. En caso de que esto no ocurriera, los chicos serían derivados a un hogar de niños.

Así, el 26 de noviembre pasado, en la ciudad de San Justo, subsede del servicio local de Promoción y Protección de los Derechos de Niños y Adolescentes de La Matanza, Guillermo Daniel Pretti, con el apoyo incondicional de su mujer Hilda y sus cuatro hijos, tomaron la decisión de hacerse cargo de los niños que estaban viviendo en condiciones nefastas.

Guillermo es albañil, y la madre de los niños es su hermana.

“No sé cómo vamos a hacer, pero no podíamos permitir que fueran a un hogar. Es muy difícil, pero sabemos que existe gente muy buena en Viedma que nos va a ayudar”, contó este viedmense, quien destacó que su mujer Hilda lo acompaña incondicionalmente en esta decisión.

“Estos chicos sufrieron muchísimo y necesitan amor”, agregó.

Actualmente, la madre de los niños se encuentra en rehabilitación y el padre, por denuncias recibidas por violencia hacia los chicos, se encuentra con pedido de captura.

Hilda, por su parte, destacó que "ya llegaron asistentes sociales y espero que nos puedan ayudar porque estamos necesitando de todo: leche, pañales y un lavarropas”.

“La verdad es que no sé como vamos a hacer para criar a estos niños, pero le vamos a dar todo el amor que podamos”, aseguró.

"Los chicos no preguntan por sus padres. El más grande es rebelde, pero tratamos de darle amor y tener mucha paciencia. La mamá habló una vez conmigo y me agradeció por lo que hice, porque ella está en tratamiento por la adicción a las drogas", contó.
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